Profanación institucional de la cultura

Evelio Daza DazaEn el amplio espectro del análisis de los componentes que integran el sinuoso y complejo concepto de “lo social”, el tema de la Cultura seguirá siendo una de sus variables  que más debates ha venido suscitando  en la crisis del paradigma de la MODERNIDAD, si tenemos en cuenta  que en esta crisis la cultura se agiganta en reclamar su puesto de comando en la conducción del zigzagueante proceso histórico  social, pues la cultura se vuelve a trepar en el sitial privilegiado que mantuvo  en épocas  donde ella comandaba la búsqueda del sentido y posición del hombre en el contexto de su existencia. Bastaría recordar  la situación privilegiada de la CULTURA en el seno de la antigua Grecia, donde ella ejercía un notorio liderazgo  en la valoración de todos los componentes de la existencia.

Con el advenimiento de la nueva Constitución Colombiana, conocida como Estado Social y Democrático de Derecho una vez más el tema recobra inusitada importancia, si tenemos en cuenta que por primera vez se regula la CULTURA  a nivel de la propia Constitución como de manera específica y puntual se consagró en los Artículos 70 y siguientes de este mandato político abriéndose paso una fuerte tendencia a buscar su protección por el Estado en sus diversas manifestaciones, a tal punto que esta necesidad de su protección terminó por la creación del Ministerio de la Cultura como el nuevo ente estatal, desde el cual el Estado asume se protección especial en aras de su preservación como el gran aglutinante de los otros componentes del tramado de lo social, en aras de seguir fortaleciendo todos aquellas manifestaciones que de una u otra manera encajan dentro de su contenido. Por esta razón la  preservación de las  manifestaciones culturales  han registrado un gigantesco desarrollo al extremo de adoptarlas como políticas públicas del Estado para lo cual, se creó el concepto de Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación como aquel conjunto de SIGNOS Y SÍMBOLOS que van tejiendo la gran telaraña de las redes de significaciones  que le imprimen sentido  y sirven como lenguaje  en el proceso de   interrelacionarnos  de todos entre sí.

Este viraje Constitucional en defensa de la CULTURA  como el gran eje  en torno del cual giran los otros componentes de nuestra existencia hace imperiosa destacar la gran importancia que para la CULTURA tiene el concepto de signo y símbolo, pues es a través de ellos como se pone de presente su manifestación en la vida cotidiana de nosotros, como quiera que es por medio  de  símbolos, como la cultura ejerce una influencia muy marcada en nosotros, pues el símbolo denota un gran avance cualitativo en la construcción del concepto de cultura, si tenemos en cuenta que la aparición de símbolos culturales muestra un gran nivel cultural de un Pueblo, como quiera que es a través de ellos como sembramos todo un conjunto de significaciones, como si fueran tatuajes espirituales . Su ausencia es muestra de decadencia cultural. Hago este brevísimo preámbulo para enfatizar que la MOCHILA GUAJIRA y el SOMBREO VUELTIAO, se fueron despojando de su uso doméstico como utensilios para adquirir la gran connotación de ser nuestros SIMBOLOS CULTURALES  a través de los cuales sentimos una profunda atracción de comprensión y sentido de pertenencia, que nos damos golpes de pecho en mostrarlos al mundo entero como rasgos únicos  de nuestra identidad. Pero han ocurrido dos hechos que no vacilo en calificar como una desgracias para nuestra cultura, como fue la presentación de nuestras mochilas guajiras con la vanidosa marca comercial  de la modelo, que es muy distinto de ser artista, de  Silvia Cherasy y entregarlas en semejante escenario internacional, como fue la reciente cumbre de Presidentes de América con ese rotulo de la sociedad de consumo. La reacción de los Guajiros fue de inmediato y mostraron su indignación por este ultraje cultural y exigieron respeto por su cultura  pues,  presentar sus mochilas con esa marca comercial era una ofensa  y un raponazo a su creación simbólica.

Acaba de ocurrir otra infamia con otro símbolo de nuestra identidad, el sombrero vueltiao que ha sido masificado industrialmente por la  China.

En ambos, casos lo triste es que esta falsificación y atentado con nuestros símbolos culturales es patrocinada por el Gobierno, que implica una profanación institucional y muestra a la  sociedad de consumo   como un siniestro peligro para nuestros símbolos, ya que el comercio va permeando todas las relaciones y las deshumaniza, no obstante que en el Estado Social de Derecho la CULTURA debe prevalecer sobre la economía. Esta falsificación cultural resulta ilegitima,  pues los sombreros chinos y las mochilas de esta modelo, podrán ser sombreros y mochilas, pero jamás y nunca  serán  SIMBOLOS CULTURALES.

Por: Evelio Daza Daza

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