Indígenas de Toribío y Caloto Cauca se cansaron del uso arbitrario de las armas

Un ejemplo de lo que deberíamos hacer contra todos los violentos del país, acaban de darlo sin precedente alguno, los indígenas de Toribío y Caloto Cauca, al tomar la firme decisión de expulsar de sus territorios a todos los estamentos armados que agudizan el conflicto en Colombia.

Los indígenas del departamento de Cauca al occidente colombiano, se cansaron del uso arbitrario de las armas tanto de los movimientos guerrilleros, como de las mismas Fuerzas Militares de Colombia, por lo que han decidió expulsarlos de sus territorios, para no seguir siendo objetos de los abusos de poder de quienes poseen armamento en Colombia.
Como en todos los casos, el Gobierno Nacional ha buscado deslegitimar la acción digna y el derecho que tienen los indígenas a no ser involucrados en un conflicto, vendiendo a la opinión pública que la acción heroica es producto de una manipulación de las FARC, lo que ha sido desmentido por los jefes de esos resguardos, quienes han sido claros en pedir a las Fuerzas Militares como a la guerrilla misma, que abandonen sus territorios.
Medios de comunicación como Caracol Televisión manipulan la noticia y tergiversan la verdad, toda vez que trata de servir como parlantes al Gobierno Nacional y a los enemigos de la paz, haciendo creer que la acción de los indígenas va encaminada únicamente, en pedir el desalojo del Ejército Nacional y, no el de los grupos ilegales como las FARC que también han sido violadores de los derechos humanos en esa región del país.
Los indígenas de Colombia han denunciado durante los últimos años las constantes violaciones a sus derechos, creencias y culturas, no solamente por parte del Ejército Nacional en representación del Estado, sino de grupos insurgentes como las FARC y paramilitares, todos tras el control y manejo del mercado del narcotráfico, han cobrado la vida inocente de muchos habitantes de la región.
Esta situación más la desidia de un Gobierno cuyos voceros han querido desconocer esta realidad, colmó la paciencia de los indígenas del Cauca, quienes en forma pacífica y en el legítimo derecho a vivir en paz, decidieron dar un ultimátum tanto al Gobierno como a los grupos ilegales, para que abandonen sus territorios.
El país entero ha sido testigo de la forma vergonzosa como el Ejército Nacional ha sido sacado a empujones de esa región colombiana, por una población indignada que no cree con justa razón en sus Fuerzas Armadas.
En Colombia todo el que tiene armas dispara, sin excepción. Por eso no se puede poner en dudas la acción de unos indígenas cansados del uso arbitrario de las armas cuando la nación es testigo de los numerosos falsos positivos en que se ha visto involucrado el conjunto de nuestra institución castrense.
Aquí no le haremos eco a un gobierno sinvergüenza cuyas fuerzas militares deberían estar en las fronteras para cuidar la soberanía nacional, y no al servicio de las grandes mafias y terratenientes del país, contribuyendo al derramamiento de sangre inocente de una población que queda inmersa entre dos fuegos enemigos y asesinos por igual.
Es fácil desde las grandes capitales, escuchar voces de rechazo de un pueblo manipulado por los grandes medios de comunicación en contra de la acción valerosa de los indígenas, pero difícil es ponerse en los zapatos de ellos que viven y sienten en carne propia los embates de la guerra, la mayoría terminando en fosas comunes acusados de servir y pertenecer a la guerrilla, en otros casos acusados de informantes del Ejército, porque no les queda otra salida ante ese conflicto inhumano que se vive en Colombia.
Los indígenas en Colombia no están en guerra, los indígenas no están desconociendo la Constitución y la Ley, los indígenas no están desconociendo la existencia de un gobierno, los indígenas están expulsando a los violentos de sus territorios, y del calificativo de violentos, no se escapa nadie de quienes portan allá uniformes y armamento, todos ellos han disparado, todos ellos han involucrado a la población en un conflicto que no es de los aborígenes, por tanto es respetable que ellos hayan decidido expulsar a una guerrilla, a unos paramilitares que según los gobiernistas son los únicos que matan, pero también es respetable que ellos hayan decidido expulsar a una Fuerza Pública inoperante, cuya presencia no les garantiza la vida ni la tranquilidad, además porque también están involucrados en denuncias por violación a los derechos humanos, incluso, por violación al más sagrado de los derechos que es, la vida.
Por: Nelson Armesto Echavez
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